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La liebre, la raposa y las nalgas azules (cuento popular)

Había una vez en este pueblo un señor que tenía un huerto en el Sexteadero, en el cual sembraba toda clase de verduras. Pero un día se dio cuenta de que se las comían los animales. Entonces les puso unas trampas para ver si cogía alguno.

¡Qué sorpresa! Cuando fue por la mañana muy temprano vio que había una liebre cogida en un lazo por una pata.

-¡Buenos días, gandula, espera un momento que voy a cortar una vara y te pongo las nalgas azules -le dijo el dueño del huerto.

La liebre empezó a chillar y apareció por allí la raposa que le dijo:

- ¿Qué haces ahí?

Contestó la liebre llorando:

-Es que me quieren llevar a una matanza y yo no quiero ir, no tengo hambre.

-Espera, que te suelto y me ato yo para que me lleven a mí - contestó la raposa.

Cuando llegó el dueño dijo:

-¡Qué sorpresa! Los animales se encogen cuando tienen miedo y tu te ensanchaste. Espera que te voy a poner las nalgas azules - con la vara le dio una buena panadera y la soltó.

La liebre marchó para Cuesta la Vega dando gritos, mientras la liebre se moría de risa por engañar a la raposa que se creía muy lista.

[Recopilado por Isabel Morán Monje. 8 años- Castrocalbón]

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